Con esta ruta queremos mostrarte las playas más desconocidas del pueblo de Cangas, porque muchos turista no llegan a saber que, además de la Playa de Rodeira, a muy poca distancia del centro del pueblo se esconden otras playas, más pequeñas, pero todas hermosas, muy diferentes entre sí y siempre sin necesidad de coger el coche.
Si te alojas en Cangas pongamos de media una semana, siguiendo la ruta que vamos a proponerte podrías llegar a visitar cada día una playa diferente, menudo lujo, ¿no? Pero sabemos que tus días de vacaciones son limitados y en Cangas tenemos en total, entre las urbanas y las rurales, ¡38 playas!
Así que nuestra propuesta es que reserves un día para recorrer la ruta que aquí te proponemos desde la playa do Canabal hasta la playa de Liméns (visitando durante el recorrido las playas de los Alemanes, Rodeira, Congorza, Salgueirón, Do Medio, Areamilla, Do Porto y Santa Marta). Además no sólo de playas vive el turista, así que en esta actividad encontrarás mucho más.
Puedes hacer la ruta caminando (mucha gente hace a diario una parte, a la que llaman “paseo del colesterol”), o corriendo si buscas una ruta de running con vistas privilegiadas y alejada del tráfico o en mountain bike, nuestro medio favorito, pero en esta ocasión decidimos hacerla andando porque hay tantísimo que fotografiar que es dífícil avanzar con la bici.

¡EMPEZAMOS!
Podemos dejar el coche al final de la playa de Rodeira y desde allí seguir el paseo marítimo hacia el interior de la Ría, alejándonos de Rodeira. Al final del camino encontraremos la playa dos Alemáns, nudista, y la playa do Canabal, ambas pequeñas, y mucho más tranquilas que su vecina Rodeira.
Llegados a este punto tenemos que desandar el camino hasta regresar a la gran playa urbana de Cangas, seguramente la más conocida y visitada por los turistas: la de Rodeira. Apenas nos detenemos, porque la conocemos bien y tendremos multitud de ocasiones de visitarla, así que si haces la ruta en bici este es el momento de pedalear a toda velocidad, aprovechando lo llano del camino, avanzando hacia el centro del pueblo por el paseo marítimo.

ATRAVESANDO CANGAS
Imposible perderse, no tenemos más que seguir el carril bici que discurre paralelo al paseo marítimo. Siguiéndolo pasaremos por delante de los Jardines del Señal, de la Plaza de Abastos, de la Estación Marítima, Puerto Deportivo y de la lonja hasta llegar al dique de abrigo, que los cangueses llamamos “el rompeolas”.
AAquí merece la pena visitar las polémicas casetas que Puertos construyó para los aparejos de los pescadores y que los autóctonos llamamos “las jaulas” porque muchos les ven gran parecido con enormes jaulas de metal. En el grupo que hicimos la ruta no hay consenso, algunos las defienden mientras que otros son despiadados en las críticas (se ve que por una vez somos un grupo representativo del heterogéneo sentir general).
Desde el “rompeolas” divisamos las instalaciones de Frigoríficos del Morrazo, que quizás conozcas por patrocinar al equipo de balonmano de Cangas: el “Frigoríficos del Morrazo” único representante gallego habitual en la Liga ASOBAL. Por la carretera que lleva a sus instalaciones, llegamos a un antiguo gigante de la industria pesquera: Massó.

REGRESO AL PASADO
El enorme edificio blanco con una imponente torre que veremos nada más entrar en los terrenos, frente al muelle, es la antigua fábrica de conservas. Inaugurada en 1942, fue puntera en su época y tuvo una gran importancia para el desarrollo económico y social de Cangas. El complejo que vamos a atravesar en nuestra ruta hacia Limens, incluía, además de la fábrica de conservas, otras fábricas (de envases, de harinas y aceites de pescado) y otras instalaciones, como varaderos para la reparación de flota pesquera, taller mecánico e instalaciones para los obreros como guardería.
Como verás, quedan poco más que ruinas, y el futuro del complejo y los terrenos no está claro a día de hoy, pues no se logra consenso sobre el destino de un lugar tan nostálgico para todos.
PLAYAS DE O SALGUEIRÓN, DE A CORGONZA Y DE O MEDIO
Sin dejar nuestro camino, casi delante de la fábrica de conservas encontramos la playa de O Salgueirón y poco después, entre Punta Balea y Punta Borneiro, las playas de A Congorza y la de O Medio. No son playas muy grandes ni muy anchas, pero el entorno tiene un encanto muy especial: frente a un pasado en el que las fábricas de conserva y salazón trabajan a pleno rendimiento y todo era ajetreo en los muelles donde se descargaban las ballenas (de ahí el nombre de Punta Balea), hoy la calma es total... Punta Balea y Punta Borneiro (y la pequeña isla de Corbeiro) no tienen más actividad hoy que la de las gaviotas y cormoranes que extienden sus alas al sol.

PLAYA DE AREAMILLA
A la vuelta de Punta Balea, protegida en una ensenada, se encuentra esta perla: la playa de Areamilla. Es una playa larga y ancha y con bandera azul, pues como la de Rodeira, cuenta con todos los servicios que exige este distintivo, además de la calidad de las aguas, algo común a todas nuestras playas. Es una playa muy valorada por los autóctonos, en un ambiente más rural que las anteriores, y muy cómoda, con zona para comer o merendar y mucho espacio para estacionar.

DE URBANO A RURAL
A partir de Areamilla la ruta cambia mucho. Dejamos atrás Cangas y los terrenos de la fábrica de Massó y nos adentramos en una costa más natural, no urbanizada. Siguiendo desde Areamilla hacia el exterior de la ría encontramos un camino de tierra que para sorpresa de todos desemboca en un túnel largo, estrecho, oscuro y húmedo. La verdad es que impresiona un poco! Tranquilo no hay peligro, aunque no veas demasiado al final se hace la luz. Y ahí está, toda la ría de Vigo…
Siguiendo un camino estrecho y serpenteante, siempre al borde del mar y con impresionantes vistas, nos vamos acercando a la ensenada de Liméns. Desde lo alto del camino las vistas a las playas de Santa Marta y Liméns son paradisíacas: arena blanca, agua turquesa, cielo azul…una maravilla...

Sin embargo, en esta ensenada la primera de las playas que encontramos no es ninguna de las que habíamos divisado a lo lejos sino una escondida y desconocida calita, corta pero profunda, muy protegida entre rocas, que recibe el nombre de playa do Porto, muy poco frecuentada, cuando paradójicamente estamos llegando al núcleo de Santa Marta.
Y LLEGADA AL DESTINO...
A la vuelta de la esquina nos esperan las playas de Santa Marta y de Liméns, las dos tan conocidas como valoradas. Podrían parecer prácticamente la misma playa, pues sólo están separadas por unas rocas… Pero la de Liméns, más protegida, conserva un extenso pinar con dunas que te hacen olvidar que exista civilización tan cerca. Y sin embargo es una playa con todos los servicios (por supuesto con bandera azul): cerca hay 2 campings con restaurante y escuela para practicar todo tipo de deportes acuáticos. Además hay varias zonas de aparcamiento desde las que acceder a la playa, a través de pasarelas de madera, para no afectar a la delicada flora de las dunas.

A GOZAR DE LIMÉNS!
Aquí terminamos nuestra ruta, y es donde de ti depende que empiece una aventura mayor. Limés es uno de nuestros lugares favoritos para practicar snorkel (las rocas que separan Liméns de Santa Marta y el islote que descubre la marea baja, esconden un mundo subacuático que te dejará boquiabierto). Liméns también es un lugar perfecto para iniciarse o practicar deportes náuticos como el windsurf, padel surf, kayac, moto acuática, etc.. Y si el deporte no es lo tuyo, siempre puedes alquilar una balsa con pedales para recorrer la ensenada…
Lo que está claro es que, seas como seas, en Limens ¡tienes plan!